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Hoy he vuelto a ver sus ojos de loco. Profundos, de iris enorme, como los de Vladimir.

Sus actos. No racionales. Impulso llevado al extremo. Le avergüenza admitir que esa persona sádica es él, y que ha matado a esas mujeres, movido solo por el culto al arte que en ellas vive. Ese sentimiento no racional tan fuerte que no diferencia entre lo correcto y lo incorrecto; todos lo hacemos, sólo que los límites entre unos y otros son muy distintos. Todos tenemos dos caras, y estas son las suyas, su cara mala es bastante cruda, inmoral, ilegal; pero apenas hay conexión entre sus dos personalidades, su cara buena no sabe que su cara mala es tan mala. El cerebro es muy complejo: sin llegar a los extremos, los pequeños trastornos en el día a día son innumerables. Vladimir mirando mis pies. Ni lo entendía ni lo compartía. Después entendí, aunque seguí sin compartirlo. Y él sabe que cualquiera que lo sepa se burlaría de él, sabe que es extraño, pero no lo puede evitar, su impulso lo domina y mira sin poder evitarlo. No puedo juzgarlo, porque me gusta verlo fuera de sí, no quisiera que se controlase en ningún aspecto; su mano en el cuello agarrándome mientras se corría en mi cara, me estaba odiando, me odia de verdad porque follé con sus amigos. Entonces soy una puta. Se va a mi baño y se limpia. Ahora la realidad vuelve hacia si y se da cuenta de lo que ha hecho. Lo ha hecho otra vez. Repito una y otra vez esta escena, porque no me llega con escribirlo. Las escenas pasan rápido por mi cabeza, escenas muy cortas, rápidas. De su mano en mi cuello y el aire que no soy capaz de respirar. De su espalda en mi baño y la casa en silencio sepulcral.

El árbol ya no estaba tan entusiasmado. Mientras la vecina me ayudaba a bajarlo por las escaleras iban cayendo sus hojas en mi pelo – a Dafne ya los brazos le crecían, y en luengos tallos se tornaban -. Cuando lo hubimos montado en el carrito eché a correr con él por Avda. Jijona y lo dejé en el Auditorio. Corrí con mi árbol bajo la lluvia y con la vecina. Había sido un día horrible. Todo estaba terminado ya en Alicante, its over. El verano its over, la fiesta its over, los tíos; theyre over. Vacié todo el piso y limpié exhausta. A las 00,30 Vladimir timbró en mi casa, estaba muy cachondo e insistió en venir, a pesar de que yo no podía con mi alma. Pero quería ver esa cara preciosa otra vez, esos ojos tan intensos, puedo ver el mar en ellos, y tiene el mismo color, según el día, como él. Me duché, me puse el body de raso rosa y le abrí así la puerta. Cuando me vio sus ojos querían metérmela ahí mismo. Me miró de arriba abajo y me lo dijo. Pero yo necesitaba un masaje, me dolía todo el cuerpo, así que se lo pedí y me lo dió. Me miraba los pies mientras me lo daba. Es un rarito, Vladimir. Me bajó los tirantes y me tocó las tetas; me gustó mucho porque nunca quiere tocarme, tocar mi piel. Me apartó el body y me la metió. Me cogió en brazos y me folló, y a mi me vino su olor tan rico en su cuello. Me apartó la cara porque no quiere que le bese. Me tiró en la cama y se corrió en mi cara sin dejar que se la chupase. Luego se vistió y se fue. Yo quería estar con él, tocarle su piel blanquita y mirar en su océano… Pero no, me trata como una puta y de verdad me desprecia.

Otra vez esta sensación. Las pupilas más grandes que has visto en tu vida. No puedo cerrar los ojos, ¿cómo tapar esta enorme recepción de información? Mis pupilas están atentas para recibir toda la realidad y captarla, más allá de la realidad: el poder de captar todo, dejar entrar una ingente cantidad de luz que construya las imágenes en mi retina, sentir la vida. No quiero cerrar los ojos, no quiero perderme esto. No se puede cerrar un portal tan grande, sería como guardar una rosa preciosa en una caja oscura. Los gatos saltando encima de la cama. Vibrando. Se suben a la cama con el rabo tieso y vibran de felicidad de ver a mamá, puedo sentir las ondas. Mamá está hecha una mierda, para variar. Mamá tiene que dejar de tomar cristal, también. Me han estado sangrando las encías. Solo sé ir a los extremos. Sí, “110% person”. Me siento un poco mal por lo que ha pasado esta noche. Follar con el chico que le gusta a tu amiga no es la mejor de las opciones. Andrea no se ha dado cuenta, está demasiado ocupada pensando en el otro, y se pierde en la discoteca.

Nos metemos en un taxi y me siento entre Vladimir y Alejandro. Trato acercarme a Vladimir primero y toco su torso a través de los botones de su camisa. Lo noto reacio. Miro a Alejandro y aprovechando que no habla español le pregunto que qué le pasa.

– Quiere que se la chupes aquí en el taxi – le miro con ojos de incrédula, pero me giro y se la toco, intento desabrochar su pantalón.

– Ey ey ey stop it what are you doing? No no no no. Go with him.

No estoy dispuesta a desaprovechar ningún momento así que me giro y beso a Alejandro. Él mete su mano por debajo de la falda, aparta mi braguita y me empieza a tocar.

– Cómo estás tan mojada? – ya sabemos todos la respuesta. Sí que estoy muy mojada, chorreando.

Llegamos antes de que pueda darme cuenta. El taxista se detiene a mirarme; ha presenciado toda la escena. Me mira y busca mi mirada a fin de comprobar que sé lo que estoy haciendo, pongo los pies en la tierra por un momento y sin que pregunte le digo que estoy bien, agradezco que se preocupe.

Vladimir sigue dando largas así que subo al piso de arriba con Alejandro y su otro amigo. Son todos altísimos, juegan al basket. Alejandro se tumba en la cama.

– Chúpamela – me dice. Lo hago.

– Cuándo van a venir tus otros amigos?

– Ahora.-

Es un puto chulo, y me mira con prepotencia. Coge su movil y me graba mientras lo hago.

– Ve, chúpasela a mi amigo.- lo hago.

– Fóllatelo.- Alejandro me está mirando intensamente.

– Qué puta eres.-

Alejandro me folla después y me pega en el culo muy fuerte.

– Te gusta?

– Si.. – lo hace más veces. En este momento me está dejando una marca enorme. Decide parar y se quita para que me folle su amigo, ahora yo se la chupo a él.

-Rebiéntala – le dice. Lo mira mientras se la chupo.

– Pégame en la cara-  le digo.

– Jajajaja pégame en la cara – repite, riéndose de mi, y no lo hace. Se levanta y me obliga a chupársela. Coge y se corre en mi cara y me deja en el suelo manchada.

– Dame algo para limpiarme.

– No hay nada – no quiere que me limpie la cara. Me voy por mi cuenta y busco un cleenex.

Yo quiero ir con sus otros amigos, así que deciden coger un taxi a su casa, Alejandro me acompaña a la puerta sin ponerse la camiseta, yo quiero que él venga también.

– Si, si, si, si estoy yendo, no me ves?

– Y entonces por qué no te pones la camiseta? No vas a venir!

– Que sí.- y cuando estamos en la puerta me empuja fuera y me la cierra en la cara. Lleva toda la noche tratándome como una mierda, y cuanto más lo hace más me gusta. Su amigo y yo cogemos entonces otro taxi a casa de los otros amigos.. allí follo con dos más y después vuelvo a casa de Vladimir, que me está escribiendo por snapchat. Entro en su habitación.

Sus ojos azules y turbios de alma atormentada me miraban sin entender. Por qué había hecho eso. Por qué tenía un hematoma en el culo. Por qué había follado con sus cuatro amigos esa noche. Qué hacía en su habitación ahora (…)

Me quité la falda vaquera y me acosté junto a él en su cama. “Just cuddle”, me había dicho. Vladimir apagó la luz y la inmensidad de su universo y el mío se quedaron a oscuras. Acaricié su torso perfecto, cada cuadradito de su abdominal y después bajé un poco más. Noté su polla enorme -huge- descansando y la toqué, noté cómo rápido se ponía dura en mi mano y el sentirla tan grande me puso muy cachonda. Me incorporé decidida a chupársela, pero él me paró: me ve sucia ahora, no quiere tener sexo de ninguna clase con alguien así. Me tumba en la cama y me agarra por el cuello con una mano mientras con la otra se masturba, me somete y me retiene con una pierna para que no me mueva. Me pone la polla a la altura de mi cara. Veo su cara y su mano en mi cuello llenarse de odio mirándome, esa cara preciosa – ya ha sacado lo que siente – y se corre en mi cara mientras le miro.

Cambia de opinión por momentos y decide que no quiere que duerma allí. Estaría mal teniendo en cuenta que tiene novia, y no quiere que su compañero de piso me vea allí por la mañana.

Sentado en el borde de su cama, le acaricio el torso y los hombros desde atrás. “I like your nails” comenta, y me pide que le acaricie la espalda – puto bipolar – lo hago. Me fijo en las manchitas que tiene del sol, me encantan, me encanta todo él, sin embargo, estoy bastante upset porque había venido a dormir con él y el hecho de que no me quiera allí me hiere. Cuando me voy a ir me mira con sus ojos profundos y su piel pálida perfecta, suave, enmarcada por su cara cuadrada y pone cara de chico tímido:

– Can i see your pussy? – me pregunta. Ahora quieres verlo. Morboso. Quieres aprovecharte de que estoy ahí y llevarte un recuerdo caliente. Me bajo las bragas y se lo enseño, haré todo lo que él me diga porque me encanta, me acerco a él para que lo vea. Pero sigo molesta porque me haya echado, así que me las vuelvo a subir y me voy.

Al día siguiente me recrimina por snapchat mi mala moral y me dice que no quiere saber nada más de mi.