No tenía hambre, pero ya que me lo ha preparado me lo voy a comer. Después del día tan duro que acabo de vivir da gusto que una completa desconocida muestre cariño por ti: sabía que volvería tarde de trabajar y con todo su amor, Nora me preparó un risotto. A cada bocado que doy me sabe a su amor – la verdad es que no me está encantando el plato, pero sí el detalle, así que me lo como con gusto-. A veces me pregunto qué tipo de trabajo compensa hacer, qué es digno y qué no. Lo de hoy desde luego que no. Unas niñatas venidas a menos, con pestañas postizas y el corazón postizo también. Tonterías que nos preguntamos los humanos. Estos roles estúpidos. La vida es vivir, no esto. No la ciudad. No la sociedad. Me senté en la calle más sucia que podía haber en todo puto Alicante: la mia. Y esperé ahí a ese gato. La ciudad da miedo, cuando eres un gato y cuando eres un humano también. Él tiene ahora que disfrutar de los parques y árboles, y yo le llevaré la comida y agua. <A quién estás esperando?> resuena en la ventana. Muy buena pregunta. No espero a nadie, y nadie me espera a mi. Solo estoy llorando con un gato en la calle más sucia de todo Alicante.

Nos metemos en el vestuario y me enseña las tetas. Mientras ella se quita el sujetador y deja al descubierto sus dos balones aparece Marlene y presencia la escena; yo solo puedo abrir la boca de pura sorpresa, y no puedo dejar de mirarlas. Son mas grandes de lo que me habia imaginado.
Esa ansia de las mujeres de ser sexuales que las lleva a ponerse dos balones a modo de tetas: sus pezones eran pequeños y rositas, con toda la inocencia que a Estefania le es propia, y, por contrapartida, la silicona que se ha puesto, agrandándolas en proporción con su cuerpo, si, pero no con su ser. Se notan operadas, están duras, no se mueven, y contrastan con su pezon pequeño. Pero aún así, su tamaño me hace no poder parar de mirarlas, aún con la boca abierta.

Abro la puerta del apartamento y la luz me inunda, no me molesta a pesar de que llevo una resaca impresionante: el nuevo día me inunda en Benidorm, y ando apresuradamente por el pasillo que llega hasta las escaleras. Abajo en el portal se encuentra la chica de la limpieza fregando. <<¡Buenos días!>> Le espeto con energía. Se detiene a mirarme: mala cara, despeinada, con tacones y brillantes de fiesta en la camiseta: es obvio que no he dormido en mi casa.

Estaba avanzando hacia el aseo en la discoteca de la mano de Andrea cuando de repente me crucé con él: un chico alto, que llamaba la atención entre la multitud. Ya le había estado mirando antes, sonriéndole también, y cuando pasé a su lado y lo vi hice lo mismo. La ventaja fue que Andrea se había parado porque no podía avanzar entre la multitud, momento en que, sin pensarlo, apoyé mi cabeza en el pecho de aquel chico con amor, rendida a él. Él me tomó la mano para acercarme hacia sí y yo solté la otra, aún agarrada a Andrea; con esfuerzo, me tenía bien agarrada, pensaba que la gente me estaba echando para atrás, pero no, solté su mano voluntariamente y me agarré a la de Steven, que así se llamaba.
Bailó altivo conmigo, con ese aire de pasotismo y orgulloso que solo los hombres de verdad tienen. Nunca me besó, y yo tampoco a él: no llegaba a su cara, y él no tenía intención alguna de hacerlo. No me va a dar esa intimidad. El beso es muy íntimo. Me puse muy cachonda bailando con él y le dije que me follara: dijo que su amigo estaba solo, así que le invité a bailar con nosotros. Mientras tenía a Steven detrás me puse a Dallas por delante. Dallas tenía cara de mucha sorpresa e incredulidad, y miraba a su amigo, esperando obtener de él aprobación o rechazo para bailar con su chica. Steven no se opuso. Le comenté que podríamos hacerlo juntos, y tomamos un taxi a Benidorm.
Lo que pasó después no lo recuerdo tan bien.
Recuerdo que me empezaron a tocar todo el cuerpo, me sentí sobada y usada y eso me estaba poniendo mucho, “suck his dick” me ordenó, y así lo hice, era lo que quería hacer de hecho: desabroché su pantalón, me puse en el suelo y me metí esa polla preciosa en la boca. Después me metí la de Dallas, mientras, Steven se puso un condón y empezó a metérmela. Me encantó. Mi cuerpo se veía sacudido por las embestidas de Steven, mis ojos fuera de órbita y mi cara de placer absoluto frente a la de Dallas, chupándole la polla. Me encanta que me vean follada, no puedo evitarlo, estaba muy cachonda.
Más tarde apareció en el salón un compañero del apartamento, que vino a la cocina con total naturalidad y me vió en el suelo primero chupársela a Steven y luego a Dallas: no voy a parar porque alguien entre, de hecho, quiero que me veas como dos tíos me follan. Acto seguido empezó a follarse a su novia en su cuarto. Finalmente pude cabalgar bien a Steven mientras Dallas miraba, me rozaba con su pelvis depilada mientras Dallas nos miraba y se tocaba. Dallas estaba molesto porque no era capaz de follarme – los negros son muy posesivos y la idea de que se follen a su chica no le agrada del todo -, se fue del salón y cuando volvió Steven se estaba corriendo en mi cara mientras él lo veía.
Cuando todo terminó Steven no hizo ademán de dormir conmigo, puesto que yo estaba terminando con Dallas, y por supuesto no pensaba en dormir con este último, así que me eché en el sofá desnuda y me adormilé, consciente de que el otro compañero me vería ahí, y con ganas de hecho de que lo hiciera y quisiera follarme. Pasó por el salón, me miró, y se dirijió a la cocina. Yo seguía adormilada, y entonces entró su novia; empezó a balbucear que por qué estaba así en el salón y me echó una manta encima. Me sentí como carne, carne tapada. Su primer impulso fue taparme porque no le hacía gracia que su novio me viera así, pero después volvió y me colocó bien la manta, me tapó los pies y el cuerpo y me puso un vaso de agua en la mesa. Yo no dije palabra, estaba demasiado exhausta y adormilada. Me conmovió ver que existe ese amor entre mujeres, que es mas fuerte que los celos, que la lleva a preocuparse porque yo esté bien, también ella habrá desfasado en otros momentos. Hablaron un rato en la cocina, no sé diciendó qué exactamente, porque aunque su inglés era fácil de entender no conseguí comprender todo. Hablaron de mi, creo, de quién era -no lo saben- y si les podría robar “she’s nice” se apresuró a decir ella, no va a robaros. Me gustó como me trató. Dallas se quedó toda la noche en el otro sofá, vigilando que nadie más me follara. A la mañana siguiente me fui sin hacer ruido como un gato, y dejé mi número de teléfono sobre la mantita con la que me tapaba, en mi lugar. Me puse los tacones justo en la puerta y salí del apartamento.

El desdoblaamiento temporal es lo que más me preocupa últimamente, la vida hay que llenarla con algo que merezca la pena, y si no es artístico estimulará mi ceerebro igual de bien; hay tres formas de estimular la felicidad: la física (con la oceanografía, por supuesto), el arte y el sexo. Creo que también los amigos ¿no?
El caso es que mientras mi yo del tiempo que puedo perecibir está aquí en esta playa escribiendo esto, el tiempo fluye en todas las direcciones y las escenas de lo que he hecho hoy, estar como una mierda deprimirda en mi cuarto, y lo que haré esta noche, llegar más plena y feliz y hacerme una tortilla de patatas, esas tres acciones y tiempos se estan dando ahora mismo: no es que signifique que hay varios yos haciendo distintas cosas en otros tiempos, eso es lo que me daba miedo al principio de todo este asunto, y menos mal que he podido superar eso porque de lo contrario me perdería un conocimiento muy valioso; lo que ocurre es que en todos los tiempos soy yo, soy la misma persona pero viviendo cada tiempo, el tiempo no el lineal. Ese miedo que tenía de encontrarme a mi misma.. no es que mi otro yo me quiera pegar y me tenga que dar miedo, ella está viviendo su propia realidad en el tiempo que le es propio, nada más, ajena a lo que estoy haciendo yo en mi tiempo, es la realidad así, que se descompone en distintos tiempos segun la dimensión temporal, pero no es nada raro, es que solo nos quedamos con lo que vemos y eso no puede ser.
Los deja-vu: yo soy una única persona con una única conciencia, mi conciencia vive todo lo que yo vivo y es una, en el tiempo futuro de mi yo he ido a esa plaza, y mi yo presente lo recuerda, por eso me suena esa plaza – si tan lista es mi conciencia podría revelarme por qué tengo el recuerdo de ir a esa plaza antes de haber nunca ido, que me cuente por ejemplo, que he ido en un futuro, y que para mi sea algo normal saber eso. No, me veo a mi misma yendo a la plaza.